Las fotografías siguen hablándonos de lo que un día algo fue. De cómo cambiaron los lugares. De cómo la historia y el humano esculpió la realidad.
Sin duda somos auténticos privilegiados de haber nacido y vivido en un tiempo distinto, donde los pilares de la sociedad están claros, o al menos lo estaban hasta hace poco. Pero ese privilegio nos hace cargar también con la necesidad de poner esos trozos de papel unos encima de otros.
Encima de imágenes actuales, con mayor resolución y llenas de color. Opacando los tiempos y las circunstancias para entenderlas y recordar que lo conseguido, después de mucha pérdida, no ha estado ahí eternamente.
Ese ha sido el gran aprendizaje de este viaje.












